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Bancos
mutilaterales
Alimentando la exportación de los agrocombustibles y los
conflictos por el uso de la tierra en Brasil
Lucía Ortíz
El análisis de la
reciente cartera de los bancos multilaterales en el área de
agrocombustibles dice poco sobre la dimensión de su papel como agentes
promotores de la expansión de la nueva revolución verde que está
transformando de forma acelerada los territorios de los países tropicales
en monocultivos de gran escala para la exportación de agroenergía. Sin
embargo, la información sobre la intención de las inversiones, anunciadas
en el 2007 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 3.000
millones de dólares, la dirección de los fondos de cooperación y los
discursos políticos de los representantes de estas instituciones pueden
dar una perspectiva de las directrices de su actuación en el sector.
El BID tiene solamente tres proyectos específicos en la industria de
biocombustibles en Brasil que sumarían préstamos por un valor de 570
millones de dólares: la reestructuración del debito de la fábrica Moema,
en Sao Paulo, con miras a aumentar su capacidad de producción y
exportación de azúcar y alcohol, además de dos greenfields en Minas Gerais
y Mato Grosso do Sul, lo que significa nuevas áreas, y no necesariamente
áreas de producción “verde” u orgánica, como sugiere la palabra. No
obstante, la institución anunció cinco préstamos más en el 2007, proyectos
con costos totales aproximados de 2.000 millones de dólares, inversiones
para contribuir con el objetivo brasileño de triplicar la producción de
etanol hasta el 2020[1].
Según Roberto Vellutini, Director de Infraestructura y Medio Ambiente del
BID, “no todos los proyectos que tienen sentido serán financiados por la
banca multilateral[2]”. En sus declaraciones en una reunión con las ONGs
en Washington en septiembre del 2007, parecía ser que el alivio de la
pobreza y el desarrollo rural, descentralizado y diversificado, no tenían
sentido para la misión del Banco, y que el objetivo era aumentar la
capacidad de exportación de bienes agrícolas.
Al analizar la cartera regional de la Institución, vemos estos proyectos
vienen precedidos por donaciones a través de proyectos de cooperación
técnica ofrecidas por el banco para analizar las condiciones regulatorias
y del mercado para el desarrollo de proyectos piloto, con un enfoque
específico en las regiones del Caribe y América Central[3], que ya forman
parte de la ruta de reprocesamiento de etanol brasileño para la
exportación a Estados Unidos que apunta a la transferencia de tecnología
para la producción de etanol, el BID está desarrollando una serie de
estudios conocidos como blueprints[4], que constituyen diagnósticos para
el desarrollo de agrocombustibles en países como Haití, Honduras,
Nicaragua, Panamá y la República Dominicana.
El fondo especial SECCI (por sus siglas en inglés para la Iniciativa sobre
Energía Sostenible y Cambio Climático) del BID, que contaba inicialmente
con 20 millones de dólares para invertir en cooperación en las áreas de
energía renovable, eficacia energética, adaptación al cambio climático y
desarrollo de mercados de carbón, está siendo utilizado para la ejecución
prioritaria de los llamado blueprints para agrocombustibles, como enfoque
para la expansión de producción de etanos en los países citados con fines
de exportación.
Igualmente, la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco
Mundial declaró que, a pesar de la postura crítica de la institución sobre
los biocombustibles de primera generación, existen inversiones que
ascienden a los 200 millones de dólares en el área de etanol y caña de
azúcar, como única fuente considerada viable para la institución para la
producción de agrocombustibles, con tres proyectos en Brasil, todos
ubicados en el Estado de Sao Paulo. Pese a recibir anualmente entre 15 y
20 propuestas para el financiamiento en esta área, el IFC optó por
invertir “únicamente en empresas sólidas y consolidadas, grandes grupos
con capacidad para aumentar las exportaciones de alcohol y azúcar y con
riesgos financieros bajos”[5]:
Con lo que se puede concluir sin grandes sorpresas que los principales
bancos multilaterales para el “desarrollo” en la región están empeñados en
garantizar de forma prioritaria la diversificación y el futuro suministro
de la creciente demanda de biocombustibles, en especial de los Estados
Unidos, en los momentos de mayor demanda de petróleo, con la justificación
de querer expandir el agronegocio para el alivio de la pobreza para los
países de Latino América. Si bien dicen estar comprometidos con los
criterios ambientales para la “eficiencia de la producción” como los
debatidos en la Mesa Redonda sobre Biocombustibles Sostenibles[6], no
demuestran preocupación por los conflictos para el uso de la tierra o
sobre la inviabilidad de la agricultura familiar, procesos que ya se han
verificado en las áreas de expansión en Brasil, como se refleja en las
declaraciones[7].
Yo quiero saber quien me puede ayudar. Yo pertenezco a la quinta
generación de una familia que planta maíz blanco para el consumo humano, y
eso es lo que sé hacer. Pero estoy siendo rodeado por la caña, mis vecinos
se están marchando y no veo forma de quedarme (testimonio del un pequeño
agricultor de Itapeva, SP, en la Conferencias Populares sobre Agroenergía,
Curitiba, PR- (01/11/2007)
Nos sentimos oprimidos. Nosotros tenemos una visión distinta, tenemos un
profundo sentimiento por las tierras, algunos arrienda las tierras para la
caña, pero otros no aguantan y terminan cediendo. Yo me estoy quedando
rodeado por plantaciones de caña (Entrevista con P, pequeño productor
rural – Uberaba/MG 26/11/2006)
Desde hace algún tiempo si caminar por la región de 100 a 200 kilómetros
no veras parcelas con cultivos de frijoles maíz o mandioca. Lo que va a
terminar sucediendo es una degradación de la tierra y posteriormente las
industrias se quedarán con todo, la tierra puede ser así adquirida para la
reforma agraria. Aquel lugar aquí cerca ya fue tierra de cana antaño. Fue
con mucho trabajo que conseguimos que ese pedazo volviera a producir.
Algo que me preocupa es la llegada de esas fábricas. Las personas que
trabajan la soya y no trabajan el ganado están perdiendo sus trabajos. Hay
días que llego a firmar más de 30 rescisiones de contratos por el
arrendamiento de las tierras (Entrevista con el representante del
Sindicato de Trabajadores Rurales – Dorados/MS 01/12/2006
Aquí es todo una cadena. La leche que yo recojo aquí va para la
cooperativa en la comunidad, así genera empleo ahí. De ahí va para la
ciudad y esto también crea otros empleos. Eso sin contar que algunos
tienen tractor para arar la tierra, y esto también genera empleo. Si
arrendamos la tierra para la caña significa que dejamos de producir: y la
leche y todo el resto de la cadena se acabaría, porque las fábricas no
generan ese tipo de empleo (Entrevista con P. pequeño productor rural –
Uberaba/MG, 26/11/2006).
Me estoy quedando sin forma de sobrevivir en el campo y al final tenemos
que mudarnos para la ciudad. Ahí en Palestina (zona rural de Uberaba) ya
tienen 4 o 5 familias que se fueron para la ciudad después de que los
hacendado comenzaran a arrendar para la caña (Entrevista con un
representante del Sindicato de Trabajadores Rurales, Uberaba/MG,
27/11/2006).
Habida cuenta que la agricultura familiar, base de la seguridad
alimentaria en la región[8] y la disponibilidad de recursos hídricos y de
mejores tierras para la producción de alimentos ya están amenazados por la
expansión de monocultivos de gran escala para la exportación, se debe
desenmascarar la promoción de agrocombustibles en estos mismos modelos
como estrategia de alivio de la pobreza y desarrollo, modelo rural
alimentado por las instituciones financieras internacionales.
Notas:
[1] Ver
http://www.iadb.org/NEWS/articledetail.cfm?Language=En&parid=2&artType=PR&artid=3779
[2] Notas de la reunión de ONGs Núcleo Amigos da Terra/Brasil, Bank
Information Center y Friends of the Earth Estados Unidos con ejecutivos
del BID, 19 de septiembre de 2007, en Washington, DC.
[3] Ver proyectos El Salvador ES-T1057 e TC0002071, México ME-T1007, y
Brasil BR-T1040 e BR-M1028 (fuente: investigación cartera del BID de la
Rede Brasil)
[4] Ver informe del BID “A blueprint for greenenergy in the Américas:
Central America and Caribbean”
[5] Notas de la reunión de las ONGs Núcleo Amigos da terra Brasil, Bank
Information Center y Friends of the Earth Estados Unidos con ejecutivos
del área de agronegocios del IFC, 18 de septiembre de 2007, Washington,
DC.
[6] Iniciativa liderada por Suiza que reúne gobiernos, empresas y ONGs en
el debate sobre criterios de sostenibilidad para a producción y comercio
internacional de agrocombustibles.
[7] Fuente: Declaraciones de la I Conferencia Popular sobre Agroenergía y
Assis, W.F.T; Zucarelli, M.C y Ortiz, L.S (coord.) Descontaminando Dudas:
Impactos territoriales de la expansión de agrocombustibles en Brasil y
perspectivas para una producción sostenible, Belo Horizonte, 2007,
disponible en
[8] Según INCRA, más del 60% de los alimentos que llegan a las mesas de
los brasileños son producidos por la agricultura familiar, que significa
4, 1 millones de familias, responsables del 77% de las ocupaciones del
campo.
Publicado por
Amigos de la Tierra, Brasil, el
21 de febrero de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos.
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